viernes, 30 de diciembre de 2011

ÚLTIMO DÍA DEL AÑO...


Cosas que hacer antes del 2012: 

- Estudiar las actualizaciones del temario (por si  no se acaba el mundo)
- Jugar con mi chucho a tirarle pan
- Ducharme
- Abrazar a Sergio
- Comprar comida
- Felicitar a alguien por su cumpleaños
- Tomar Frenadol o sustitutos
- Suicidarme (no, esto lo dejamos para otra ocasión, era para darle más emoción)
- Pintarme las uñas de negro
- Acariciar a los gatitos
- Ver la película "In search of a midnight kiss"
- Cocinar
- Repaso mental e involuntario del 2011
- Escribir esta tontería en el blog


Foto: Efecto del sol incidiendo sobre un objeto ^^

domingo, 25 de diciembre de 2011

OTRA VEZ EN LA PUERTA DEL SOL...



Un ritual es un conjunto de acciones que se da siempre en el mismo orden de manera repetitiva. Un ritual puede ser, por ejemplo, levantarse todos los días a la misma hora, dedicar tiempo a leer las mismas páginas webs casi en el mismo orden de preferencia, comer las mismas veces al día y cepillarse los dientes después de cada comida, primero de arriba a abajo, luego de lado a lado, y luego enjuagarnos de tal o cual manera, primero el agua hacia la derecha, luego hacia la izquierda, o viceversa.Todo el mundo los tiene, porque nos alejan de cosas que no nos gustan: la incertidumbre, la pérdida de control, el miedo.

Los contenidos de los rituales no tienen por qué ser inteligentes, ni ser atajos mentales, ni evitar problemas. Pueden ser incluso absurdos, porque lo único importante es: hay que hacerlos siempre en el mismo orden y de la misma manera.

Por ejemplo, ir a la Puerta del Sol todos los años a comerte las uvas el 31 de diciembre a las 12 de la noche, ni un minuto más, ni un minuto menos. Antes de ir a la Puerta del Sol, seguramente habrás cenado con X personas, puesto X ropa y después irás a X sitios.Y eso va creando en nuestra cabecita una imagen mental, un símbolo de lo que es "la nochevieja", y ahí estaría la parte negativa de los rituales: Que nos hacen vulnerables a recordar cualquier cambio que se produce.
Como acordarte perfectamente de esa navidad cuando se te murió un ser querido, o de ese cumpleaños que pasaste llorando en tu habitación, o de esa nochevieja que estuviste trabajando hasta tarde y nadie vino a buscarte.
Y eso lo recordamos año tras año, como si fuera un efecto colateral de la repetición. Algunos incluso intentan no realizar más rituales, en un acto de rebeldía ante un mundo que perciben incontrolable, pero ese efecto colateral va apareciendo igualmente una, otra y otra vez.

Y eso (la parte negativa) es por lo que no me gustan los rituales, aunque no los evito, como no evito en general las recompensas inmediatas. Me angustia pensar que un día me levantaré y mi perro no vendrá a saludarme.


"La vida cada vez da palos más grandes. Cuando eres pequeño el palo es que te echen la bronca tus padres. Cuando eres adolescente, el palo es que la chica que te revoluciona las hormonas pasa de ti. Cuando eres adulto, la vida te pone pruebas cada vez más duras, como una muerte cercana o que tu novia aborte el hijo que esperábais. Y lo peor no es eso, lo peor es que esas pérdidas a veces son tan grandes que ni siquiera puedes volver atrás. Y te vas dando cuenta de que hay cosas que, literalmente, ya no puedes postergar más" (psicólogo dixit....) 

martes, 20 de diciembre de 2011

1 MES, 1 SEMANA, 1 DÍA




1 mes, 1 semana y 1 día es lo que me separa del día del examen, cuando, quizá, pueda cambiar de vida. No quiero imaginarme una vida donde no sea posible, aunque algunos políticos se empeñen en ello.

Y a pesar de que sacar plaza es de lo que más deseo en este momento, no he puesto todo mi esfuerzo en conseguirlo. ¿Por qué? Porque nada en esta vida me motiva lo suficiente como para dejarme la piel en ello, aunque fuera el más grande de mis deseos.

Y además, exceso de confianza. Quién lo diría... El exceso de confianza impide más lograr unos objetivos que la falta de la misma. He dicho.

Puede sonar repelente, pero en mi vida he suspendido una prueba académica, y a través de esa experiencia realmente surrealista (surrealista porque yo no soy un cerebrito), una, por muy baja autoestima que tenga, tiene que pensar a la fuerza, que eso no se le da mal del todo.

Y por eso, por eso no he estudiado lo suficiente. Porque no me he esforzado por salir de la cama a estudiar y porque me he autoengañado con el "ya estudiaré mañana", "quedé en muy buena posición el año anterior", "hay que vivir la vida y no sólo estudiar"...

Por desgracia para mí, algunos de mis "competidores" sí tienen esa motivación y energía necesarias para conseguir este objetivo que requiere tanto sacrificio.

Yo no tengo que sacrificar mucho pero lo poco que tengo, no lo he sacrificado, ni creo que lo haga. Porque cuando llegue febrero, otra vez mi objetivo volverá a estar "demasiado lejos".

Cuanto más estudio, más dudas tengo, más sensación de que no se acaba nunca y de que sólo sé que no sé nada. Así que, nuevamente, y como el año pasado, espero un milagro. Tener suerte, que pregunten lo que más he estudiado, que no pregunten lo que he leído sin estudiar en profundidad. Esas cosas que todo el mundo pide por navidad. Aunque otros se lo merezcan más, eso es lo que espero para mí.

Por cierto, época navideña es deprimente. ¡¡Quiero hibernar!!

lunes, 24 de octubre de 2011

HAPPY BIRTHDAY...


Se acabó Lost (Perdidos) y el final fue horrible, como todos los finales, pero con un plus de alta expectativa inicial.

A alguien como yo, puede salvarle una serie así. Al menos muchas veces durante 45 minutos. Una desilusión más para la colección.

Se acabó la ropa limpia dentro de la maleta roja.

Se acabó el descanso de estudiar y el no estar conmigo misma a solas.

Se acabó el viaje a León, conocer tu pasado, donde siempre desearía haber estado. Y volví a Barcelona con un año más.

Se acabó el sol y llovió durante todo el día de mi cumpleaños, el único 24 de octubre que cumpliré 24 años. He pedido un deseo que ojalá se cumpla.

Me gustó abrazarte en la habitación de las amapolas y olvidar las cosas tristes de mi vida.

viernes, 30 de septiembre de 2011

SE ACABÓ SEPTIEMBRE...

 ...Otoño ya está aquí, cuántos tormentos...¿dónde coño te escondes, Felicidad? Los lunes de octubre ¿dónde estarás?



 La señora de la blusa de flores se abanicaba insaciablemente mientras un niño correteaba por el pasillo impaciente, y su madre le perseguía sin éxito, provocando más ruido que él, mientras la chica con acento extranjero le preguntaba a la pareja de en frente si podía entregarles un curriculum cuando salieran de allí, porque les había oído hablar entre ellos que iban a ampliar el número de zapaterías por la zona, pero cuando todo esto se hubiera acabado. A su vez, el chico de la camisa verde intentaba localizar a su novia para explicarle lo que le había pasado y por qué no podría llegar a tiempo a la cita, pero un amigo le informaba de que ella no había salido del trabajo todavía y por eso no le cogía el teléfono, porque allí no le dejan hacer esas cosas. Mientras tanto, el señor mayor de la barba blanca se ataba los cordones de los zapatos con serias dificultades de coordinación, y yo le miraba pensando qué patético es envejecer y no saber distinguir si es mejor morir o quedarse aquí esperando a nosesabequé. Y mientras pensaba eso, la pareja de empresarios me miraba con un gesto compasivo, "tan joven y ya tiene la mirada perdida". Pero yo no tenía la mirada perdida precisamente en ese momento, estaba atenta a todo, porque era viernes y quería largarme de allí lo antes posible. Pero el médico me había enviado a esa sala de urgencias, advirtiéndome de que no dejara pasar el tiempo, porque lo que tenía parecía un accidente cerebrovascular, y estaba en peligro.

Empecé a recordar todas las veces que había deseado una muerte súbita, accidental, inmediata y sin muchos esfuerzos por mi parte, y contemplé con alivio la posibilidad de que fuera a ocurrir ahora, sin alargarlo mucho más. Me preguntaba por qué, entonces, había hecho caso a mi médico y había acudido al lugar donde más probabilidades tenía de que me "curaran". Supongo que debía ser hipocresía.
Pensé que debería estar asustada pero lo único que sentía era una sensación desagradable de incertidumbre, como si la noticia de una muerte segura me tranquilizara más que la duda.  Tampoco quería dejarle solo y no poder despedirme de él, quien me hacía abandonar, de vez en cuando, mis tendencias suicidas. Me gustaba pensar que podría venir conmigo a ese lugar, pero no, ojalá no haya más vidas después.

Me habían dilatado las pupilas y toda esa escena empezó a difuminarse, pero no desaparecieron los ruidos y la ansiedad que por la sala flotaban. En ese momento, como siempre en los peores momentos, apareció él, igual que apareció cuando se acabó septiembre y los octubres empezaron a gustarme más.

Supe que era él porque ese bulto difuminado tenía el pelo muy oscuro y la cara muy pálida, y sobre todo, porque era la persona más alta y la que mejor caminaba de las que allí había. Porque él tiene un estilo muy peculiar al caminar, como si fuera un muñeco de porcelana a punto de partirse en cuatro mil pedazos, pero sosteniéndose de manera elegante en esa frágil cuerda, como sólo podría hacerlo una bailarina de ballet. Pronto se acercó a mí y pude notar el olor y la tibieza de su piel, dos ingredientes que podrían introducir en cualquier benzodiacepina para mejorarla. Como un bálsamo noté también su voz, de la misma manera que apareció el pasado otoño y supe que iba a escucharla por lo menos una vez, al menos para despedirme. 

Pero no se despidió. Ni yo, porque descartaron el accidente cerebrovascular. Y nos hemos quedado aquí, y ahora ya no puedes escaparte, porque me conozco mejor tus escondites.

Te desearía feliz cumpleaños, feliz día 1 de octubre, feliz octubre, o incluso feliz otoño en general, pero en realidad lo que quiero que ocurra es que alguna vez seas feliz, aunque sólo sea un momento...




Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro...

miércoles, 31 de agosto de 2011

EL FUTURO...

Siempre me lo he imaginado como una casa rodeada de perros y gatos, más sola que la una, y sin demasiadas ganas de que eso cambie.

Pero a veces me lo imagino como un pack de vida estable, teniendo una casa, una pareja, un coche y un niño.

Esa pareja debería aparecer antes de que se me caigan las tetas (con mi personalidad no conseguiría seducirlo post-caída), el coche sería de color negro, y mi hijo no creería en los Reyes Magos porque yo desde el principio le diría que todo es una farsa, empezando por SSMM los Reyes de Oriente y siguiendo por el resto del mundo.

No sería una casa tranquila ni silenciosa, me la imagino llena de gritos, de todas las formas posibles, excepto llanto de niño, porque con el rollo de los reyes magos y mi histeria, mejor alejarse de la maternidad, lo que no quiere decir que a mi casa dejaran de entrar juguetes o chucherías. Creo, de hecho, que sólo comería mierdas prefabricadas.

En cuanto a él, siempre le imagino como un ser con infinita paciencia que tiene una habitación separada, porque siempre he sido muy territorial y aunque me encanta invadir, odio que me invadan. También tendría que rechazar la paternidad pero aceptar cualquier otro bicho con pelo.

Suena un poco surrealista y poco apetecible, pero no es el caso, a mí me resulta bonito.



sábado, 27 de agosto de 2011

NO SABE A DÓNDE VA...


...Y se ha marchado sin maletas, y con la cabeza llena de historias que contar... 

Sigo teniendo las cortinas de rayas de colores en mi habitación pero no sé si seguirás tú en la casa roja.

Al final no fue una profecía autocumplida y sí arrasé con todo como un terremoto, pero es cierto, estaba equivocada en otras cosas acerca de mí, tú me lo enseñaste y por eso ahora me conozco un poco más.


Quiere ver el mundo, hacerlo suyo...y de momento lo ha dejado todo atrás..

Sin embargo, no me enseñaste tu método de estudio y no conseguí la plaza. Debería haber jugado menos en la biblioteca. 

Me dijiste que contara contigo en caso de urgencia, pero mi vida sigue sin tener grandes altercados. Ya sabes, soy una sosa en constante sensation seeking. 

Y sus amigos creen que pronto volverá...

Feliz cumpleaños, que nos veamos en los hospitales.

=)







domingo, 21 de agosto de 2011

DE LA CHICA QUE TE DIJO QUE NO LA DEJARAS SOLA...

Pues tenías razón y al final resultó ser una estupidez quedar en Sitges dentro de 20 años, esta vez con cámara y trípode. No pensé que lo pensaría, pero pienso que no estaré allí ese día, y mi cámara tampoco. No puedo decírtelo porque te encanta pasar de mí, pero quizá oigas mis palabras como antes, por telepatía. Lo siento por romper otra promesa, aunque la verdad, no lo siento demasiado.
A mí no me busca nadie del pasado y ya sé por qué.

miércoles, 17 de agosto de 2011

CONVERSACIÓN MATUTINA...


Limbik(tono hostil para que la chica se calle un rato) Te tendrás que levantar muy pronto para ponerte todo ese maquillaje, no?
ChicaHistriónicaMaquillada: (tono pueril, sin captar tono hostil) uy!! pues no te creas!! Ya estoy muy acostumbrada, soy esteticien, y me gusta maquillarme! Y no es por los demás, es por mí (salta radar antihistriónico)
L: Ya, claro
CHM: Además, cuando competía me maquillaba mucho más temprano!!
L: (cayendo en su trampa de preguntar en qué competía) Y en qué competías?
CHM: En gimnasia rítmica, y me tenía que levantar muy pronto, además entrenaba cada día 4 horas, y no podía salir los fines de semana porque tenía campeonatos, y cuando no tenía campeonatos pues estaba reventada, aunque suerte que me llevaba mi padre (blablabla) (...) Uy!!!! Te estoy contando mi vida! y mira que odio hablar de mí!!
L: (definitivamente ha saltado el radar) No es verdad, no odias hablar de ti.
CHM: Uy, como empecemos con esas...qué pasa, que eres psicóloga acaso?
L: Pues sí, pero no es por eso.

viernes, 5 de agosto de 2011

"NECESITO A ALGUIEN QUE ME DESCONECTE EL CEREBRO...

...y me encienda el corazón" 

Pues sí. Yo siempre he dicho que estoy sana como una manzana, que no contraigo muchas enfermedades y que no me contagio de virus aunque algunas veces haya estado totalmente rodeada. A cambio, es mi cabeza la que me castiga con perturbaciones.

Ahora de vez en cuando se me va la luz, literalmente. Se me va la luz y no veo nada de nada, más que un vacío negro. Pierdo la visión, sobre todo de un ojo, durante una media hora, y me puede pasar estando en cualquier sitio, con las limitaciones que eso representa.

Yo quiero mucho a mis ojos, una vez escuché una canción que decía "te quiero más que a mis ojos", y yo pensé que no podía querer a nadie así, más que a mis ojos. Ahora pienso que te quiero igual que a mis ojos.

Al principio me asustaba, no por los síntomas (que simplemente me obligan a interrumpir todo lo que esté haciendo), sino por las alarmas de los médicos, de una muerte inminente y súbita (o un accidente vascular cerebral que me dejara más tonta de lo que soy). Por culpa de eso me perdí un acontecimiento importante en la vida de alguien importante, en el que tendría que haber estado pero no estuve, porque estaba en proceso de morirme en cualquier momento. Me arrepiento. Al final la neuroimagen dijo que lo que tengo no es ni de inminente peligro ni letal, qué suerte, porque ahora no me quería despedir de Sergio. Simplemente estoy mal hecha del cuello para arriba, como siempre he dicho.

domingo, 31 de julio de 2011

DE LOS NERVIOS (CRANEALES)...

Las reglas mnemotécnicas te ayudan a registrar mejor la información y por tanto puedes recordarla mejor a largo plazo...son especialmente útiles cuando el material a registrar te suena a chino, como por ejemplo, los doce pares craneales, nervios que parten de la base del cerebro y salen por los agujeros de la base del cráneo... también puedes volverte loco.





Un oso panda llegó gracias a su olfato (I: Olfatorio) a una óptica (II: Óptico) humana, porque en las ópticas de osos pandas no le solucionaban su problema: que no podía mover los ojos (III: Oculomotor), lo cual le resultaba bastante molesto en su vida diaria.
La recepcionista, creyendo que todo era una broma, insultó al oso panda diciéndole que era un oso patético (IV: Patético) y que se marchara de ahí, o llamaría treinta veces (V: Trigémino) a la policía. El oso panda, sintiendo un dolor nervioso en el abdomen (VI: Abducens) y con un rubor en su rostro (VII: Facial), le dijo que esperaría en el vestíbulo (VIII: Vestibulococlear) calladito, hasta que saliera el Dr. Gloso (IX: Glosofaríngeo). Pero el Dr. Gloso no estaba allí esa mañana, ya que además de que no le gustaba trabajar (X: Vago), también era un aficionado de las nuevas tecnologías, y se encontraba en el centro comercial de al lado, comprando los últimos accesorios (XI: Accesorio) que habían salido para su ordenador. De tanto esperar, el oso panda se puso más y más nervioso, hasta que le entró hipo (XII: Hipogloso) y pudo, de repente, volver a mover los ojos por fin.

miércoles, 27 de julio de 2011

En busca del valle encantado...





"  - Mamá, mamá, ¿vuelé?
   - No, te caíste.  "


Igual que Piecito, yo también busco el Valle Encantado.
¿Cómo sería el Valle Encantado? Decía Piecito que era un lugar lleno de agua y comida, pero eso podría ser mi nevera, y creo que no tiene nada que ver con un valle, y menos, encantado.

El Valle Encantado seguro que es un lugar donde puedes decidir nacer y morir, sin que nadie te llame abortista, asesino o tarado mental suicida. Es un lugar donde tu máxima preocupación es correr, jugar y pasarlo bien, como decía la canción.

En el Valle Encantado nadie se siente solo ni triste, pero tampoco estás obligado a ser feliz, guapo, delgado y rico.

Por eso se extinguieron los dinosaurios, porque después de recorrerse este mundo, perdieron la esperanza.

sábado, 23 de julio de 2011

LA NIÑA QUE LLORA EN TUS FIESTAS

Decía Carl Jung que todos tenemos una Persona y una Sombra. La Persona era aquello que conocían los demás de nosotros, y la Sombra, lo que sólo nosotros sabemos y decidimos esconder, porque es de listos no mostrar según qué cosas (no podríamos adaptarnos al mundo si no fuera así). La Sombra es lo que nosotros mismos rechazamos de nuestra personalidad, lo que no aceptamos ser, pero somos irremediablemente. Jung opinaba que para ser un equilibrado mental, algún buen día deberías integrar tu Persona y tu Sombra, y aceptar que no eres ni tan bueno como creen algunos de tu alrededor, ni tan malo como crees tú.

Entonces, según Jung, el camino hacia mi sanación mental completa sería fácil, porque mi Sombra no está demasiado oculta, ya que si yo fuera un pecado capital, sería la Envidia, y la envidia es tan transparente como la pataleta de un niño pequeño. Los demás también pueden verla, desgraciadamente para mí.

La envidia es una lacra que te lleva a relacionarte siempre con personas que estén igual de mal que tú o peor, porque no puedes soportar la felicidad ajena. Tampoco soporto que los otros sean más guapos y listos.

Tener envidia es de esas cosas naturales del ser humano, que demuestra que ser natural y ser sano no es la misma cosa (aunque los herbolarios no estén de acuerdo en este punto). 

Por culpa de la envidia, he tenido que deshacerme de muchas relaciones, porque simplemente no he podido dejar que me comparen, evalúen, y salir perdiendo, claro. Porque tengo un mal perder. Un pésimo perder.

En ocasiones me he alegrado por el bien de otra persona, pero esto sólo ha ocurrido cuando ese bien me ha beneficiado directamente también a mí, o lo he generado yo. Pero en general, no me gusta ver lo bien que se lo pasan todos menos yo. Me cuesta hacer vínculos y no me extraña, con estas cualidades tan maravillosas.

Cuando no se compite por felicidad sino por personas, la envidia se transforma en una de sus más dañinas variantes: los celos.  Por eso, como buena envidiosa que soy, soy asquerosamente posesiva.

Muchas veces intento eliminar esas emociones perjudiciales, que me han demostrado que pueden cargárselo todo, pero al final, siempre han sido como un cáncer con miles de metástasis que no he podido controlar.

Mi Sombra no sólo está formada de envidia, y por eso, no creo que mi Persona y mi Sombra acaben siendo amigas.

Definitivamente, necesito madurar ¬¬

"Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz
sino haciendo consciente la oscuridad "

miércoles, 13 de julio de 2011

¿A TODO CERDO LE LLEGA SU SAN MARTÍN?

 
Stalin era un hombre que, según las leyes del karma, debió ser muy buena persona... 




Según la Wikipedia, el “karma” es una especie de energía que proviene de las acciones de las personas, que puede transformarse en positiva o negativa, según te hayas comportado en el pasado inmediato (no entraré en el tema de las reencarnaciones, un tanto delirante).

Aunque últimamente se ha puesto de moda esto del karma, ya tenemos un montón de frases en la cultura popular de las que dicen las abuelas, del tipo “quien siembra vientos recoge tempestades” o “cada cual tiene lo que se merece", "a todo cerdo le llega su San Martín", "la vida pone a cada uno en su sitio", etc.

Piaget, en su estudio del desarrollo moral, ya identificó que existía en los humanos el concepto de “justicia inmanente”, es decir, una justicia que se derivaba de la misma naturaleza, una justicia perfecta donde  no se dejaba libre de sufrimiento a ningún culpable, ni se dejaba de premiar a los bondadosos. Vamos, una justicia como por gracia divina, diría yo. En sus investigaciones detectó que este concepto de justicia se iba desvaneciendo y desaparecía totalmente alrededor de los 7 años de edad, cuando los niños empezaban a recibir las primeras hostias sin ton ni son, supongo. Pero parece ser que se equivocaba con esto de la edad, o quizá es que hay adultos que se han quedado estancados en esa fase de “todo irá bien si soy buen chico”. No sé. 

Y es que el karma no deja de ser determinismo. Buscar una explicación para todo está entre las aficiones Top Ten de los humanos, nos gusta creer que el mundo está ordenado (¡incluso el universo!) y que todo puede explicarse si nos esforzamos. Seguro que Darwin estaría orgulloso de lo bien que hemos evolucionado con lo dura que es la vida, buscándonos mecanismos variados y estupendos para no tener que soportarla tal cual es, como por ejemplo, el karma.
El karma, como invento de evasión, es, por tanto, muy adaptativo para la especie, porque protege nuestra autoestima. Además, en las leyes del karma no sólo encontramos esa explicación que tanto nos relaja, sino que también nos atribuye el control de nuestra vida. Dos por uno, pa qué quieres más.
Aceptar que gran parte de tu vida no depende de ti sino de otros y de las circunstancias, que en tu existencia hay un gran porcentaje de incertidumbre, y que por mucho que hagas el bien, puedes ser una persona desgraciada igual, es una patada muy seria a la autoestima y a la sensación de seguridad, y diría que también al estado de ánimo. Descubrir la verdad, que estamos movidos por una inercia desconocida que empuja desde muchas direcciones, mezclada con altas dosis de azar que dominan más de lo que quisiéramos, es demasiado desolador.

Hasta aquí todo bien, cada uno que gestione sus mentiras como pueda y se enganche a todas las que precise, pero ¿cuál es el peligro del karma? El peligro del karma es la distorsión de la realidad a otros niveles ya un poco pasados de rosca. Por ejemplo, presenciar cómo alguien está obteniendo un castigo y pensar automáticamente “seguro que algo ha hecho”, o bien la opción contraria, presenciar a alguien con mucho éxito y pensar que es por su esfuerzo, dedicación, o porque es buena persona. Cuando quizás la persona sancionada es inocente, y la persona con un montón de amigos y poder, es un hijo de puta. Con este procesamiento tan erróneo de la información nos podemos quedar tan anchos y tranquilos, pero estaremos cometiendo errores graves de atribución de culpa, ¡y acumulando karma negativo sin ni siquiera enterarnos!
Otro peligro del karma es la creencia del mundo justo y que por mucho que sufras, tendrás tu recompensa. Es más, he visto que la creencia más potente para sobrevivir al sufrimiento y darle un sentido es que cuanto más sufras, más cerca está la recompensa y más grande será. Pues no. Creo que los niños de los cuales han abusado no son conocidos por tener una vida posterior muy feliz y tranquila, y creo que los que han perdido las piernas por haber sido atropellados, después no encuentran el amor de su vida como compensación. 
Aunque sabemos que ser violado y atropellado son dos cosas que parecen escapar bastante a nuestro control, nos resistimos a aceptarlo, aceptar el azar como un factor importante, sobre todo en otros casos donde no está tan claro quién es el bueno y quién es el malo, que es el caso de la mayoría de situaciones en las que nos vemos envueltos. Por mucho que soples el dado, no saldrá el número que quieres.


lunes, 20 de junio de 2011

MESSY


Las personas desordenadas con sus cosas suelen decir que aunque todo esté aparentemente fuera de su sitio, en realidad cada objeto está localizable y memorizado justo ahí, en su no-sitio. Suelen resumirlo diciendo la típica frase: tengo un orden dentro del caos.

Ana es ese tipo de persona. Y no sólo es desordenada y caótica, también es la típica persona obsesionada con algunos objetos, de los cuales nunca se deshace. En su caso, regalos y fotografías. Tirar a la basura un regalo o una fotografía es para ella algo que ha de ser evitado a toda costa, mientras que es capaz de deshacerse de un montón de grandes obras literarias sin sentir nada, a diferencia de su padre.

Debido a que el caos es individual y el orden es social, las personas como Ana odian que los demás les "ordenen" las cosas, por la sencilla razón de que luego nunca encuentran nada. Por ese motivo, a ella nunca le ha gustado que entren en su habitación, le pongan cosas encima de la mesa o de la cama, o le cambien sus pertenencias de lugar. Además, en su intención de estar sola en el caos con sus recuerdos, ha construido la creencia de que todo lo suyo ha de ser tapado, que los demás no deben verlo ni deben acercarse.

En su décimo cumpleaños, cuando su madre le había preparado una fiesta sorpresa, Ana montó en cólera cuando entró en su habitación y se la encontró llena de gente que no había sido invitada por ella. Dicen que se metió en la cama a llorar y no quiso salir de allí en toda la fiesta, dando unos cuantos portazos y gritos previamente.

Desde entonces, Ana siempre ha ido aumentando la confidencialidad y la protección, porque a pesar de que su vida carece de interés y originalidad, ella cree que no puede dejarse conocer, porque sería poco adaptativo tal y como lo vería un psicólogo.

Sin embargo, Vitaly entró sin ninguna dificultad en su habitación, sus objetos y sus pensamientos e historias...

 ...

Quiero que me asustes a oscuras (pero sin pasarte), mientras te desplazas de noche por toda la casa, conociéndote ya toda la distribución, incluso la localización de algunos interruptores de la luz. Quiero encontrarte dormido en mi cama cada vez que me despierte durante la noche, y volver a dormirme, feliz porque mañana podré acariciarte el pelo mientras te despiertas, y besarte hasta notar tu sonrisa en mis labios. Quiero abrazarte en la cocina, en el pasillo, en el ascensor y en el sofá, te dejo desordenar todo lo que tú quieras. Quiero que confíes en mí para dejar todas tus cosas por todas partes, sin preocuparte de nada. Escóndete en algún hueco que encuentres, y yo te prometo que voy a visitarte todo el día.

But wishes, of course, are for the children 

lunes, 13 de junio de 2011

ME LA DEDICARON EN NOVIEMBRE...


"...nunca me juró su amor...lo creía eterno yo...y ella me sonreía y miraba hacia el mar...

Me emborrachaba entre sus brazos, ella nunca bebía, ni la vi llorando... Yo hubiera muerto por su risa, hubiera sido su feliz esclavo...

(...) sólo quiero que una vez, algo le haga conmover. Uhhh...que no la encuentre jamás, o sé que la mataré..."



Qué mala soy, seguro que me muerdo la lengua y me enveneno. La he escuchado hoy, un poco de retraso...Gracias igualmente.



Face me evil bastards, smell the hate of angels... 

lunes, 6 de junio de 2011

MY POISON PRINCE...


Otra vez me volví a dormir viendo una película interesante. Esta vez ya no aguanté ni por decoro, ni me resistí para hacerme la fuerte, y a los 20 primeros minutos ya estaba dormida. No es aburrimiento ni cansancio, se está demasiado bien con Sergio, demasiado en paz.  Deberían recetarlo en las farmacias y se acabarían los yonkis del trankimazín y su mercado negro.

Todo ha sido un caos desde el principio, pero hemos estado inmersos en el lugar más tranquilo del mundo, apartados en otro planeta, donde no se dice lo siento. Allí estoy protegida de mí misma.

Yo le encontré antes que él a mí, él me encontró forzadamente en octubre, en su calle, al final de un camino acabado, donde no había puerta de salida. Ahora tenemos un secreto, sabemos lo que hacen con esas puertas, las que no van a volver a cruzarse nunca. ¿Verdad? Lo hacen por la noche, cuando nadie lo puede ver. No es ningún delirio. Gracias por aparecer.

Todo esto demuestra que las personas, al final, no tienen lo que se merecen, de ser así, yo no tendría tanta suerte.

miércoles, 1 de junio de 2011

MUSCULMAN...

Cuando tenía 16, Sheila siempre me decía que yo me liaría con más tíos que ella, decía que yo era lo suficientemente guapa para que muchos se me tiraran encima sin esfuerzo por mi parte. Y sí, no me puedo quejar, consigo cosas sin esfuerzo por mi parte, como por ejemplo que Miguel no me hable.
Yo le decía que no, que era ella quien se liaría con más, no sólo por tener más tetas que yo sino porque era atractiva por dentro. Competición absurda donde las haya.

El tiempo me ha dado la razón. Los tíos se la rifan porque no es como yo. Somos dos manzanas aparentemente parecidas, pero yo llevo gusano dentro y ella no.

Hoy me ha presentado a un muscul-man que dijo que yo estaba buena, y el tío en lugar de tirarme los trastos, va y me cuenta que él desde hace 7 años no recibe regalos de nadie. Como si yo tuviera un puto imán de conversaciones depresivas.

A ella la conocí en primaria. Era nueva en el colegio pero intentaba imponerse con muy mala leche. Presa fácil para mí, la niña que mordía a sus compañeros de clase y estaba deseando que alguien le diera motivos. Que no cunda el pánico, ya me llevaron al psicólogo y ahora sólo muerdo a Sergio.

En lugar de matarnos, nos unió la impulsividad, que ella supo canalizar mejor que yo, creyendo que todo es posible si eres suficientemente atrevido, como por ejemplo, tener 18 años y colarte en la cola de los niños para el rey mago en Navidad y quedarte tan ancha.

Y no hay cara negra de la moneda. Bona nit.

FÉNIX


Arde en la hoguera de su propio vuelo. 
Bajo el cuerpo de la lumbre ella es el Sol. 
Su resplandor la atrae y la convierte en ceniza.
Viaja a su íntima noche, se asimila 
al leve polvo errante de los muertos. 
Pero entre lo deshecho se rehace. 
Toma fuerzas del caos, se teje en luz. 
Y amanece en la llama indestructible. 


Se dice que sus lágrimas son curativas. Feliz cumpleaños =)

lunes, 30 de mayo de 2011

UN VIEJO AMIGO...


Las ideas se vuelven más claras cuantas más horas sin dormir colecciono, los 30 minutos de diazepam se hacen eternos. El corazón me late deprisa, el aire entra y sale cansado, la cabeza me va a mil por hora y el vacío de encontrarme conmigo misma en esta habitación azul deshincha cualquier burbuja de endorfinas que me haya imaginado. No me relajo de ninguna manera, aunque intente imaginarme a Sergio, a los gatitos o a la cosa más bonita que se me ocurra. Todo se vuelve una imagen sangrienta, cada vez más violenta y nítida, que no me deja en paz. Tengo miedo a cerrar los ojos y miedo a dormir. Es irracional, absurdo y una pérdida de tiempo.

No te echaba de menos. Buenas noches.

viernes, 27 de mayo de 2011

THE TRUMAN SHOW...

A las 8:25 enciendo la radio del coche. A las 8:30 dos mujeres vestidas igual caminan a paso ligero por la salida de Sabadell, antes de llegar al paso de peatones. Si paso 2 minutos más tarde, tengo que dejarlas cruzar y entonces llego tarde.

A las 8:35 los coches de la autoescuela van generando la típica caravana de las horas puntas, que todo el mundo piensa que se crean por los horarios laborales pero los verdaderos causantes son ellos,  los coches de prácticas, que están estratégicamente colocados haciendo tapón en los principales accesos y grandes avenidas, poniendo a prueba la paciencia de cualquiera. Estoy segura.

A las 8:40 desaparece la cara de sueño de los conductores y los sentidos se agudizan, la ley de la selva comienza para encontrar aparcamiento. Es increíble observar las cosas que la gente puede llegar a hacer con tal de aparcar. Si nunca has odiado a nadie, ese es el momento idóneo para empezar. Bajo el volumen de la radio, pero lo tengo todo controlado: A las 8:45, mientras una mujer con una bolsa de colores espera en la parada de bus, otra mujer rubia y con gafas de sol, aparca su Toyota rojo en doble fila, esperando que se vaya el coche aparcado justo al lado de La Caixa. Si la mujer de la parada no está o si el Toyota rojo no está en doble fila y está aparcado, significa que has llegado tarde y que ya no vas a poder aparcar, lo que en mí significa que el día empieza a ser una mierda, porque confirmo que sigo siendo un desastre total.
Si todo va bien, a las 8.47 llego a la calle donde siempre aparco, justo a esa hora se va una mujer con sus hijos en un Renault Clio blanco, pero es un poco caótica y no siempre es puntual. Por suerte, puedes esperar al hombre de las camisas azules con rayas, que se va a trabajar en su Audi A4 a las 8.50.

Una vez fuera del coche, la chica de la correduría de seguros me mira a través de las persianas, abandonando un segundo todos los papeles que tiene siempre encima del teclado. No parecen nada apetecibles a esas horas.

Unos metros más allá, me encuentro a la mujer que acompaña a su hijo al cole siempre vestido con la camiseta de algún jugador del Barça, al chico que se come un plátano al cruzar el puente, y a un grupo de niños escandalosos y uniformados, que se dirigen a la parada de autobús que hay justo en frente del hospital, donde siempre les esperan 3 niñas más, mientras una chica muy guapa les observa escuchando música por los cascos.

En la puerta del csm, dos psicóticos y dos enfermeras fuman juntos el primer cigarro del día. Cuando cruzas la puerta, todo huele al detergente de flores que echan todas las mañanas los yonkis rehabilitados. Luego esas escaleras mortales, y cruzar la segunda puerta, la de cristal. 

Omar, nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

miércoles, 25 de mayo de 2011

EME D. : BULIMIA NERVIOSA


A Eme D. la conocí porque la derivó su psiquiatra, diagnosticándola de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es lo que pasa si tienes 19 años y vas al médico a decirle que no puedes parar quieta, que no te concentras estudiando, que eres impulsiva. Es lo que pasa si dices eso y además ocultas información.

Eme D. es una chica un poco peculiar en su forma de hablar, nunca sabes de qué rollo va. Tiene un pelo que envidio, rubio dorado larguísimo, con unos cuantos tirabuzones en las puntas. Es bastante guapa aunque pesará 6 o 7 kg de más, peso que se quitaría de encima cuando desapareciese el trastorno psiquiátrico.

Al principio la traté como si tuviera un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, sin poner en duda el diagnóstico de su psiquiatra (craso error, dos cabezas piensan más que una). Después de varias visitas explicándole cómo organizar su tiempo, sus estudios, sus actividades obligatorias y de ocio y cómo concentrarse mejor, me di cuenta de que la cosa iba por otro lado. FAIL!!!

Ella empezó a soltarme cosas incompatibles con un TDAH, y empezó a hablarme de chocolate y ensaimadas más de lo normal. Cada vez que le preguntaba la cantidad de chocolate que podía comer en 10 minutos, me decía una cosa distinta. Al principio me dijo una onza, luego dos, luego media tableta, luego la tableta completa, luego dos tabletas. Yo creo que desde hace años se mete las dos tabletas. Luego vomita, claro, sino por qué iba a comer tanto chocolate.

La bulimia es un trastorno que mucha gente piensa que es vomitar después de cada comida y ya está. Y si no vomitas pero no comes y estás delgado, entonces eres anoréxico. Va por ahí la cosa, pero no es exactamente así. La anorexia nerviosa se diagnostica cuando has perdido un 15% o más de tu peso ideal. La persona anoréxica no suele comer mucho, pero puede provocarse el vómito y no por ello pasa a ser bulímica. La bulimia nerviosa es más difícil de detectar, porque la persona no tiene por qué estar excesivamente delgada, puede estar en su peso ideal o en sobrepeso. Ha de hacer atracones para poderse diagnosticar. Por atracón no entendemos comerse10 galletas para merendar. A veces la gente dice "he hecho un atracón" por comerse una bolsa entera de patatas. Por ejemplo yo. Esa gente no tiene ni idea de lo que el estómago puede soportar. Entendemos atracón como comerse 50 galletas en 10 minutos, y luego la bolsa entera de patatas, claro. Y quizá un helado de postre. Después pueden vomitar o pueden utilizar otras cosas para compensar el atracón (gimnasio, ayuno). Las 2 enfermedades comparten distorsión de la imagen corporal y obsesión por el peso, y las dos pueden ser mortales.

La bulimia a veces se comporta como una adicción. Una obsesión con la comida, un consumo abusivo, un mal uso. Un no poder parar de consumir comida, de pensar en ella, de soñar con ella, sin control, de manera compulsiva. Y no poder dejarlo sin ayuda. Y existen otros periodos de abstinencia total, de comer verdura, ayunar. En teoría para compensar el descontrol, pero abstinencia = deseo de consumir = probabilidad elevada de consumo. La diferencia que hay entre la bulimia y una adicción, es que tú le puedes decir a un yonki que no se meta nada de coca, pero no le puedes decir a un bulímico que deje de consumir comida, porque la necesita para vivir, aunque le esté matando. Complicado.

Otra cosa típica de las adicciones son las mentiras. Eme D. no ha parado de mentirme nunca. Me dice que no se provoca el vómito, que vomita espontáneamente, que no hace atracones, que sólo come una onza de chocolate, que no se ve gorda, que no quiere adelgazar, que no se salta comidas, que no hace deporte excesivo, que es feliz, que es una persona tranquila y que sigue una dieta sana y equilibrada. Todo mentira.

Aun así, ya le dije que tiene bulimia nerviosa, y que las mentiras forman parte de eso que ella considera un estilo de vida. Ella dejó de venir cuando le dije eso, pero luego volvió y me dijo que quería curarse. Curarse de "eso de la comida", porque no se atreve a pronunciar la palabra exacta.

Nos hemos visto 2 o 3 veces después de eso. Hemos conseguido avances: que reduzca el vómito y que su madre deje de tocar los huevos insistiéndole en que hiciera un régimen de adelgazamiento. Sin embargo, sigue mintiendo, así que nunca sabes hasta qué punto la mejora es real. La he avisado de los graves riesgos para su salud, pero ella no quiere estar sana, quiere estar delgada. No creo que sea culpa suya. Es lo que le han enseñado. Porque sus hermanas son delgadas y perfectas y ella no. Y su madre siempre las ha comparado.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

martes, 24 de mayo de 2011

ELE B. : TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD + ¿RASGOS OBSESIVOS COMPULSIVOS DE LA PERSONALIDAD?



A Ele B. la conocí a los pocos días de que ella intentara desaparecer del mapa tomándose todas las cajas de pastillas que encontró por casa. Siempre es un marrón conocer a alguien así cuando en lugar de decirle la verdad, has de decirle que la vida es bonita.
Pero no, después no resultó ser tan traumático, porque sin que yo le dijera nada, ella ya me dijo desde el principio que la vida era bonita. Sólo que no tenía la capacidad de disfrutar, ni siquiera de las cosas bonitas.

Ele B. es una mujer extremadamente delgada, pálida como un muerto, tan rubia como frágil, con unos ojos que dan miedo o inspiran ternura, según el día. Una antigua bailarina de ballet que tuvo que dejar la competición porque era demasiado competitiva. Una enfermera que tuvo que abandonar el hospital donde trabajaba para entrar en otro, esta vez sin bata blanca, por querer ser perfecta, por querer ser bonita, por querer ser más delgada todavía.

Cuando le pregunté a Ele B. qué creía que le estaba pasando en la cabeza, me respondió que le habían dicho que tenía depresión, pero que ella llevaba muchos años deprimida, que la medicación no le hacía nada.
Vamos, que a Ele B. nadie le había comentado que quizá su problema era un poquito peor (si es que se puede considerar que la depresión es "mejor" por tener un inicio y un final). Y no porque no lo supieran. La razón de por qué no le habían dicho nada sigue siendo un misterio.

A Ele B. lo que le pasa es que tiene un trastorno de personalidad que no puede con él. O mejor dicho, dos. Todavía no está claro cuál predomina sobre cuál, unos días pienso una cosa y otros días pienso otra. Lo que está claro es que tiene una mezcla maligna. A cualquiera que entienda del tema le explotaría la cabeza sólo por el concepto de esa mezcla, por la incompatibilidad y contradicción, así que la propia Ele B. tiene mucho mérito de seguir viva a sus 30 y pico, sin que le haya explotado la cabeza aún, aparentemente.

Por una parte, trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Preferencia por el orden, lo racional, lo controlado, los rituales, los planes, la intolerancia a los cambios, la normatividad. O lo que es parecido, no tolerar errores. No permitirse fallar ni en lo más mínimo, nunca.

Por otra parte, trastorno límite de la personalidad, su opuesto. Preferencia por las cosas novedosas, lo emocional, lo impulsivo, lo improvisado, lo descontrolado. La sensibilidad extrema.

Y todo esto da como resultado una persona altamente perfeccionista, a la cual le gustaría ser organizada, no fallar en su palabra, llevar a cabo todos los planes; pero extremadamente inestable como para cumplir todas esas cosas, extremadamente sensible a cualquier error, extremadamente vulnerable a que pase una mosca por su lado y se sienta abandonada porque la mosca ha pasado de largo sin mirarla.  

Además, suficiente inteligente como para darse cuenta de todo el asunto. Complicado, rígido y sin solución. Heridas invisibles que deben doler y mucho.

Pero no nos confundamos. Cuando algunas personas ven en un papel “trastorno de personalidad” huyen como si hubieran visto un monstruo. Los mismos psiquiatras opinan que de los TLP hay que huir, cuanto más lejos mejor. Y quizá Ele B. sí sea un monstruo, pero no es voluntario. A veces hace daño, mucho daño, con sus palabras con sus actos. Pero su calidad humana ya la querrían muchos cuerdos y muchos psiquiatras. Ele B. tapa todas las noches a su hija, la ayuda a hacer los deberes todas las tardes, se traga la misma peli de dibujos animados todos los fines de semana, la escucha, la entiende, le dice que por mucho que chille, siempre la querrá. Y es cierto, siempre lo hará, porque crea vínculos con las personas, vínculos enfermizos que la gente normal no puede entender.

Intenté ser clara con ella, explicarle lo que estaba pasando en realidad, y que lo que debía intentar era vivir con ese ruido insoportable de fondo, que no iba a desaparecer. La hice llorar con el diagnóstico, pero luego se sintió relajada por saber que aquello tenía un nombre.  Al fin y al cabo, ya sabía lo que le pasaba sólo que no tenía las palabras precisas.

Nos hemos visto muchas veces, casi cada semana, y nunca ha estado mejor, aunque alguna vez ha sonreído y en las últimas visitas me ha contado cosas que no había contado a nadie, y ha hecho bromas bastante macabras que me han hecho bastante gracia. Supongo que empezaba a confiar en mí. Sus ideas de morir se fueron, pero volverán.  

Hoy ha sido ella quien me ha hecho sonreír, me ha hecho un regalo envuelto con un papel lleno de mariposas. Dice que me echará de menos. Gracias de verdad, yo también a ti, he aprendido muchas cosas.

Odias tanto los finales como yo. Nunca estarás bien, lo siento mucho.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

jueves, 19 de mayo de 2011

ESE M. : TRASTORNO CONVERSIVO


A Ese M. la conocí casi de casualidad, la habían derivado al Dr. Díez, su psiquiatra, pero él me pidió a mí si yo podía quedarme con él durante la visita, dada la elevada complicidad del caso.
Ese M. entró a la consulta y se encontró que su psiquiatra era un tío con el pelo largo y la camiseta de Blind Guardian, y la psicóloga que le acompañaba era una tía con el pelo rojo y trenzas. Siempre pienso que debió pensar que estábamos peor que ella. Seguramente sea cierto.

Ese M. es una chica joven, casi ingeniera industrial, tuvo que abandonar debido a su enfermedad. Había sido diagnosticada de trastorno neurológico, síndrome coreiforme, Corea de Hungtington, epilepsia... pero los médicos  no encontraban ningún signo físico que apoyase sus propios diagnósticos ni encontraban ninguna pastilla que ofrecerle para calmar su mal. Así que ocurrió lo que siempre ocurre en estos casos: La enviaron a psiquiatría. Por esta vez, tuvieron razón, la cosa era un demonio de la cabeza que atacaba el cuerpo y parecía solucionarse con dos nuevos amigos: Pregabalina y clonazepam.

Al principio Ese M. era reticente a aceptarme como amiga a mí también. Durante los últimos años los médicos le habían dicho que tenía una enfermedad física y genética, así que no entendía por qué estaba hablando con un psiquiatra y por qué necesitaba además un psicólogo. La convencí con aquello de "Creo que puedo hacer algo por ti pero no te voy a obligar". Psicología inversa barata que funcionó, a pesar de su alto nivel intelectual, que yo descubriría más tarde.

El problema de Ese M. es que no tolera la incertidumbre y quiere que todo sea como ella quiere que sea. Sí, eso nos pasa a muchos. Sin embargo, ella llega a un extremo que reprime todas sus emociones, pues dejarte llevar por las emociones es exponerte a daño y a la pérdida de control más absoluta. El problema es que el ser humano es el peor recipiente para guardar emociones de manera segura. Y las emociones siempre salen lo quieras o no, en forma de lágrimas, risas, taquicardia, lo que sea. Pues bien, las emociones se expresan en Ese M. en forma de ataques de dolor, parálisis en las piernas o movimientos bruscos que le impiden caminar y hablar. Dura unos cuantos minutos y luego vuelve a su estado normal. Pero los de su alrededor flipan.

Parece que si tienes un trastorno mental eres raro, pero si tienes un trastorno mental raro, ya eres el raro entre los raros. Es otro nivel. La misma Ese M. se quedó de piedra cuando yo le dije cuál era su diagnóstico y en qué consistía. Me dijo que ella tenía que ser friki hasta para eso. Me ponía nerviosa a veces, por ser más inteligente que yo, y tener que estar yo muy despierta cada vez que nos veíamos. Me subió la autoestima cuando su vida fue convirtiéndose en una vida más vivible, y cuando me dijo que yo podía comprender lo que le pasaba perfectamente, cuando en realidad no lo comprendo en absoluto.

No opina lo mismo de su psiquiatra el Dr Díez. Es realmente gracioso cuando comienza a despotricar sobre él, aun sabiendo que es mi compañero y que me podría chivar en cualquier momento, de no ser porque no me habla. Me dice que el Dr Díez le suelta frases estándar, que su lema es "si quieres, puedes", y que eso a ella le repatea porque ella no quiere caerse al suelo y no poder caminar por la puta ansiedad. Eso dice. Yo le hablo bien de Omar cuando amenaza con cambiar de terapeuta, eso es lo que siempre se hace, pero en este caso, ella no se puede imaginar el nulo porcentaje de protocolo que hay en mis frases ni lo poco que le conviene en realidad ese cambio.

Pero Ese M. tiene un problema más grande que sus crisis y su psiquiatra supuestamente poco comprensivo: su madre. Ese M. estaba viviendo sola, había conseguido el trato mínimo con su progenitora, trabajaba, se ocupaba de sí misma, no tenía crisis, estaba bajando la medicación... Pero hoy me ha contado que ha tenido que volver a casa, porque se ha quedado sin trabajo, y vuelve a estar con su madre, la cual, a su vez, quiere echarla de casa. Hacía tiempo que no estaba triste.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

lunes, 16 de mayo de 2011

ERRE R. : TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD



A Erre R. la conocí cuando fue expulsada del grupo terapéutico para trastorno por pánico con agorafobia. Por lo visto, boicoteaba las explicaciones del psicólogo, se llevaba mal con los compañeros, monopolizaba las conversaciones, se tiraba al suelo diciendo que no podía respirar, y en definitiva, no paraba de mentir, una vieja afición suya que parece no mejorar con los años de práctica.

Erre R. es la típica madre teatrera y llorona que dice que lo haría todo por ti y se lo cree, aunque los hechos hagan llegar a la conclusión opuesta.  Es la típica vecina bruja que no quieres encontrarte en el ascensor porque siempre tiene una queja sobre ti. Es la típica amiga a la que siempre que le cuentas un problema, ella tiene otro peor y más emocionante. Es la típica pareja que te monta pollos cuando no le das lo que quiere. Es la típica persona que es capaz de inventarse hasta un infarto agudo de miocardio con tal de ser el centro de atención. Es el típico ser que no le cae bien ni al perro.

Erre R. es todas esas cosas y por eso sólo la escuchan a cambio de dinero. O quizás ni eso. Erre R. no quiere que su vida sea infeliz pero es incapaz de saber dónde está su problema: la búsqueda de atención insaciable, el saber que no eres el centro del mundo y no poder soportarlo.

Por norma general, las personas con trastorno de personalidad, especialmente del grupo B (antisociales, narcisistas, límites e histriónicos), son rechazadas en salud mental, primero por ser como son y segundo por no tener conciencia de ser como son.
Desde mi punto de vista, ese es el mayor drama de Erre R., que no se entera de que el Mal no está fuera de ella, de que si el 100% de la población te abandona, no es producto del azar, de que si no te habla ni el frutero, igual el ser maligno eres tu. No todos los histriónicos son así, pero ella en concreto es un caso de esos que se diría "de manual".

A pesar de su mal pronóstico, intenté explicarle un concepto del diccionario que no conocía: Empatía. Pero ella a cambio me dijo que yo no la entendía. En este punto acepté que no había camino posible hacia ninguna parte, y que al final de la vida, las dos estaríamos igual de solas.

Después de tantas visitas con cero éxitos e infinitas mentiras, decidí no darle el alta para sentirme menos fracasada.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

domingo, 15 de mayo de 2011

ESE F. : TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

A Ese F. la conocí en el grupo terapéutico para trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad. Yo misma la diagnostiqué, porque olía a perfume caro y las cosas le iban bien desde siempre. Pero el tiempo mostró que era demasiado impulsiva y demasiado poco perfeccionista para ser diagnosticada de ello.

Ese F. no es una ansiosa de esas que tienen crisis de ansiedad espectaculares, ni de esas que tiene que ir siempre con el diazepam en el bolso por si se le dispara el corazón. Ese F. sufre otro tipo de ansiedad, la ansiedad cognitiva, la que no se ve.

Como todas las personas con ansiedad generalizada, Ese F. tiene preocupaciones patológicas, no relacionadas con grandes catástrofes, sino con una visión del mundo cotidiano como algo extremadamente peligroso. Ese F. es la típica persona que sufre por todo constantemente y sin control, que siempre piensa en lo peor, y que cuando no es una cosa, es otra, y no puede parar su cabeza, que no para de centrifugar todo el día, sin llegar a una conclusión, sin llegar a explotar ni relajarse nunca. La típica persona que no te quieres cruzar por la calle porque te pone la cabeza a mil por hora.

Visto así parece un trastorno light, la típica madre coñazo que no te deja saltar en el sofá por si te abres la cabeza o no te deja ir solo por el Corte Inglés por si te secuestran, pero las consecuencias de ser tan preocupadizo no son tan lights. Insomnio crónico, rigidez muscular, dolor, fatiga, gran falta de concentración y memoria... Pequeñas cosas tolerables una o dos semanas y no más.

La buena noticia es que si no tienes un trastorno de personalidad, vas a pensar con más facilidad que puedes cambiar y solucionar tu problema. Y la suerte es que tu psicólogo también pensará lo mismo. Ese F. enseguida respondió a la terapia, fue uno de los síntomas para saber que no tenía eso de lo que había sido diagnosticada.

En las visitas individuales intentaba estar atenta y captar todos los mensajes. Yo estaba convencida de que su vida sería mejor si dejaba a su marido alcohólico. Pero no podía decírselo, ella me decía que estaba enamorada, así que esperé a que me dijera lo contrario, para luego soltarle un "eres tú quien ha de pensar lo que es mejor". Y a las 2 semanas lo había dejado. Como era de esperar, su vida mejoró, ya no estaba tan nerviosa, ni tenía tantos problemas económicos, ni tenía que soportar los gritos de ese tío que cuando ella se fue, se puso en tratamiento en un centro para toxicómanos, para demostrarle que podía ser otro.

Y ella le creyó, pero no volvió a su casa. Chica lista, no cayó en ese chantaje barato. Ahora mismo Ese F. sigue viviendo en otro lugar, sin su marido, esa fuente de problemas. Los meses fueron pasando y todo iba a mejor, estábamos a punto de darle el alta, cuando de repente vino con 2 o 3 kg de más y me dijo que estaba comiendo de manera exagerada y compulsiva, y que luego vomitaba, todos los días. Esofagitis crónica, úlcera en el estómago y diagnosticada como celíaca.

La primera pauta para una bulímica es que está prohibido tener alimentos prohibidos. La primera pauta para un celíaco es que todo lo que tiene gluten está prohibido. Así que cuando sube la ansiedad, se ceba de alimentos con gluten y luego los vomita, matándose mucho más rápido que cualquier otra bulímica del montón.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

jueves, 12 de mayo de 2011

JOTA T. : TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR


 A Jota T. la conocí porque la derivó su psiquiatra, el Dr. Díez. Al parecer, los antidepresivos no eran suficiente y la depresión que sufría desde hacía meses la había llevado a tomarse la caja entera para desaparecer del mapa. Así, de un día para el otro, sin avisar, actuando de manera impulsiva, en contra de su personalidad reflexiva, que yo conocería más tarde.

Omar y yo siempre hemos tenido una empatía especial con Jota T., supongo que porque los dos vemos a una mujer de la edad de nuestra madre, que en parte sufre por tener una hija como podríamos ser Omar o yo: unos malos hijos. Como si Omar y yo nos sintiéramos menos malos hijos intentando ayudarla. Algo así.

Por otro lado, es normal que cualquier persona sienta empatía por ella, porque cualquiera de nosotros podría estar en su lugar.

Jota T. es alguien a quien un buen día todos los palos le vinieron juntos: Infidelidad por parte de su pareja, mala relación con su hija (que la culpaba de lo primero) y muerte de su madre (único apoyo en ese momento).  
A partir de entonces, ella intentó una vida nueva, en una casa nueva, en un trabajo nuevo. A veces luchar por salir del pozo te mete más en él, cuando te das cuenta de que por más que lo intentes, no estás bien, no estás contento, no disfrutas con las cosas que antes te encantaban, no eres el mismo y no tienes ganas de nada. Es entonces cuando la persona, en este caso Jota T.,  se rinde y se deja deslizar sin importarle demasiado cómo puede acabar con esas lágrimas que no calman a nadie. Porque los deprimidos lloran así, sin desahogarse, lloran sin parar, estarían todo el día llorando y no se sentirían ni un poco mejor. Es entonces cuando Jota T. empezó con los problemas de insomnio, dejó de comer, dejó de salir y dejó cualquier actividad anterior. Es entonces cuando su vulnerabilidad alcanzó el límite y lo único que le preocupaba era encontrar la manera eficaz de desaparecer. Eso es estar deprimido, deprimido como trastorno psiquiátrico, porque últimamente la gente usa la expresión “estoy deprimido” con una ligereza pasmosa. Al menos, eso hago yo.

La primera vez que la vi, Jota T. había perdido muchos kilos en poco tiempo y su fragilidad era evidente. Ella trataba de convencerme de que era una persona alegre, risueña y muy activa, mientras yo observaba a una persona triste, seria y apática. Durante muchos días, sólo hablamos de sus ganas de morir. Yo intentaba convencerla de que su apatía se quitaba volviendo a las actividades que antes le gustaban, que su cansancio se quitaba cansándose, que su vida merecía ser vivida. Y sorprendentemente, le estaba siendo sincera en esto último.

Tardé en convencerla, pero al final parece que estaba aburrida de ese pozo lleno de oscuridad y fluoxetina. Y dejó de intentar matarse para intentar vivir.

Últimamente ha aparecido una sonrisa en su cara, y ella tenía razón, es una persona risueña y alegre. Parece que está mejor, parece que tiene ilusión. Sin embargo, hoy he visto en sus ojos las lágrimas de meses anteriores, cuando al preguntar por su hija y sus amigos, me ha contestado angustiada que ellos le han ayudado a salir de ahí y que ahora que está mejor, la han vuelto a dejar de lado, han vuelto a sus vidas, han dejado de llamarla, y la han dejado otra vez en casa por semana santa, yéndose de viaje sin ella.  (¿Por qué la gente pasa de ti cuando creen que estás mejor?).

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ELE R. : TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO


A Ele R. la conocí porque la derivó su psiquiatra, quien había diagnosticado en ella un trastorno obsesivo compulsivo grave, de larga evolución, contando un ingreso, a su corta edad, por la elevada limitación.

Llevaba unos meses en tratamiento psicológico por la privada y le funcionaba muy bien, pero no podía seguir pagando. Es difícil que tu nuevo psicólogo te caiga bien, cuando el otro ya te caía bastante bien, y normalmente la gente es reticente a explicar las cosas una y otra vez. Normal. Pero se portó bien conmigo, siempre me explicó todo sin barreras, con una sonrisa. Y así es como dejó que yo también pudiera conocerla.

Ele R. es una chica guapa, delgada, dulce y risueña. Cuyo principal enemigo es ella misma. Ele R. tiene una idea, una idea muy potente que no la deja vivir. Ni de día, ni de noche, ni en los momentos felices, ni en los tristes. Ele R. cree que su cara es horrible, tan horrible y deforme que se le hace necesario no salir a la calle, o taparse, porque piensa que todos la miran.

Esos pensamientos le vienen a la cabeza a todas horas, de manera automática, y aunque ella sabe de sobras que son absurdos, que su cara no está deformada, porque se lo dice todo el mundo, no puede controlarlos, y eso le genera mucha ansiedad y tristeza.

Ele R. tiene lo que se conoce con el nombre de "obsesión". Un disparo del cerebro que le da por saturarse.

Algunas personas con TOC, a pesar de tener muchas obsesiones, no hacen nada para calmarlas, o lo hacen de manera sutil. Pero no es el caso de la mayoría de personas con TOC, que muy humanamente se empeñan en eliminar esos pensamientos tan dolorosos, con comportamientos repetitivos (compulsiones), en los que se dejan muchísimo tiempo y calidad de vida. Porque las obsesiones son como trenes, van y vienen con cierta frecuencia, y si intentas frenarlos, te chafan por completo.

En el caso de Ele R., su compulsión es mirarse al espejo durante horas, para asegurarse de que su cara no está deformada. Después intenta rascarse todo aquello que "sobresalga" de la piel. Ella dice que toca "relieves" y que quiere una piel lisa. Esa compulsión la hace estar más tranquila después de realizarla, pero todo el mundo sabe que si algo te relaja inmediatamente, te enganchas a ello. Y eso es lo que pasa con las compulsiones. Son pan para hoy, y hambre para mañana. Algo que en lugar de eliminar el problema, lo hace mucho más grande.

Su obsesión es tan grande en estos momentos, que su cerebro ha empezado a hacer trampas, y ella está viendo y escuchando cosas que no pertenecen a la realidad. Supongo que la Zyprexa solucionará eso. A pesar de todo, Ele R. ha progresado mucho desde que empezó con este problema, ahora puede salir a la calle de vez en cuando, y ha conseguido conocer a alguna persona, porque no tiene amigos, no se fía ni de Dios.  Sin embargo, ella asegura que se está construyendo su propia cárcel, y cada vez tiene más barrotes. Y dice que cuando mira al futuro, los barrotes no la dejan ver. No quiere seguir adelante, no así.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

martes, 3 de mayo de 2011

JOTA M. : TRASTORNO DE PÁNICO CON AGORAFOBIA


A Jota M. le conocí en el grupo terapéutico de trastorno de pánico con agorafobia. A diferencia de los ansiosos que le rodeaban, Jota M. no hablaba a mil por hora, ni llenaba los silencios con cualquier cosa, ni se relacionaba con los demás.

Jota M. llegaba siempre tarde a propósito, se sentaba cerca de la puerta y permanecía allí sin decir ni hacer nada. Aunque bueno, lo de sentarse cerca de la puerta no es algo muy característico suyo, los agorafóbicos siempre tienden a sentarse cerca de las puertas, porque siempre están pensando en cómo escapar. Sin embargo, los demás siempre le dejaban ese lugar privilegiado a él, aunque siempre llegara tarde. Quizá por pena, quizá por miedo.

Como la mayoría de personas con trastorno de pánico, el mayor problema de Jota M. era el miedo al miedo. Miedo a tener una crisis de pánico, a sentir intenso terror. Supongo que no debe ser nada agradable notar cómo se agota el aire de tus pulmones y creer que en cualquier momento vas a morir, sin poder hacer absolutamente nada.

Por eso, la mayoría de personas con trastorno de pánico (crisis de ansiedad), acaban desarrollando una agorafobia, que consiste en evitar todo aquello que tú crees que puede ser un desencadenante de una crisis de pánico: aglomeraciones, supermercados, trenes, autobuses, restaurantes... Lógico y adaptativo, yo también lo haría. El problema es que acabas teniendo miedo hasta en tu propia casa y al final la agorafobia acaba siendo uno de los trastornos de ansiedad más incapacitantes que existen. Un verdugo que se te come con patatas.

Y en ese punto estaba él, encerrado en casa desde hacía años, sin poder ir a ningún sitio que no fuera la consulta,  y con toda una vida por delante que no quería aprovechar, o no podía.

Le fui acompañando a los sitios que le daban miedo, intentando convencerle de que la única manera de superar el miedo es enfrentándose a él y descubrir que el mundo no se acaba, en contra de lo que habías pronosticado. No le convencí de ello, sigue pensando que estoy loca por decirle que es una buena idea provocarse una crisis de pánico y comprobar que no te mueres, ni entrenándote. Pero después de años, consiguió salir a la calle e incluso apuntarse al gimnasio, a donde va tres veces por semana.

Y todo sería estupendo si la cosa quedara aquí. Redujo el café, el tabaco, el colesterol, y se está poniendo fuerte y guapo. Pero el cerebro de Jota M. está dañado. Porque todo esto no sucedió desde siempre, sucedió tras un accidente grave de tráfico y dos muertes importantes para él. Su cráneo se partió por dos sitios diferentes y nadie se explica por qué sobrevivió. El caso es que lo hizo, con estas secuelas. Y con la poca gracia de quedarse con un cerebro resistente a la medicación. Lo del accidente no me lo contó hasta hace poco, es otro miedo que quiere evitar.

Después de superar la agorafobia y el trastorno por pánico, la ansiedad se ensañó con él con múltiples somatizaciones. La ansiedad siempre se expresa. O la expresas tú, o se expresa ella, no hay salida buena. Y Jota M. es bastante alexitímico, que significa que le cuesta entender e identificar sus propias emociones, con lo cual no se le da bien eso de expresar la ansiedad voluntariamente y canalizarla. Colon irritable, sarpullidos, dolor torácico, contracturas musculares... Vamos, que dejó de estar encerrado en su casa para pasar a estar encerrado en urgencias, donde los médicos de medicina interna directamente le enviaban al psiquiatra de guardia, sin hacer demasiado caso de sus síntomas físicos.

Y así estamos,  hemos cambiado un miedo por otro, y ahora su diagnóstico ya no es trastorno de pánico con agorafobia, sino hipocondriasis. Miedo intenso a la posibilidad de tener enfermedades graves, hasta tal punto de volver a quedar muy limitado: dejar de comer, dejar de salir, no poder dormir.

No happy ending here. Nuestros caminos se separan aquí. Suerte.

domingo, 24 de abril de 2011

"FE ES NO QUERER SABER LA VERDAD"

A mí me gustaría ser tolerante con el tema de la religión, pero no puedo, es superior a mí, y por más que lo intente, no dejo de relacionar ser creyente con no tener muchas luces. Es automático, oye. Y que algunos seres de mi especie tengan como plan para Semana Santa clavarse a una cruz o arrastrarse de rodillas por todo su puto pueblo, no me ayuda a ver lo inteligentes que son en realidad, sobre todo cuando la alternativa a esas actividades es más que amplia, e incluye pecados bastante más apetecibles. En serio, evolucionad.



De mi cuerpo me despego y zarpo a otro mundo, dejando atrás, por fin, mi mente en ruinas.

Y te veo postrada ante mi cuerpo ensangrentado, mientras gritas: 
¡¿Por qué?!

– Porque el Altísimo sí existe, mamá, y juzga tus acciones antes de que las pienses siquiera. Si no le gustas cava tu fosa entre risas y te fuerza a entrar dentro hasta que pienses en lo que has hecho. Y yo he hecho algo que él no ve con buenos ojos.

Ya lo he pensado: Mi vida no merecía ser vivida y por eso, acabé antes de lo previsto. Demasiado llena de vacío. El Señor hace caso omiso, no existe su supuesta benevolencia, y no le sirve que arranque de cuajo algo como una vida, aunque esté podrida. Parece que el Cielo es sólo para los que aguantan. 

Maldito Padre estúpido, mira ahí abajo y verás cientos de personas consumiéndose en el sufrimiento.  Mira tu obra, que se quiebra por tu indiferencia, mientras te rezan y siguen teniendo lo que tú llamas "Fe".
Mira y dime si no se te cae tu divina cara de vergüenza, al llamar a este aborto de existencia “Creación” o “Regalo”.
Yo sí he vivido en la Tierra, y sé que, por bueno que sea, tu plan no vale la vida de tu hijo. Así que puedes metértelo por donde más te guste. 

Por eso, a las puertas del Paraíso me reafirmo y digo que seré más feliz en el Infierno, allí donde no hay vida. 



"Las religiones, como las luciérnagas,
necesitan oscuridad para brillar"

miércoles, 20 de abril de 2011

DEXTER MORGAN...


“Locura sin delirio”, así se llamó en la antigüedad al trastorno antisocial de la personalidad, haciendo referencia a una alteración grave del comportamiento sin otros signos de locura y con una inteligencia normal o superior a la media. En la tele este trastorno es más conocido como “psicopatía”. Porque mola más decir “eres un psicópata” que decir “eres un antisocial”. No te llenas tanto la boca.

Ser antisocial NO es comer pizza en tu habitación a oscuras, porque prefieres no relacionarte con otras personas, eso es ser asocial o esquizoide. Ser antisocial es otra cosa.
Ser antisocial es, por ejemplo, tener afición por matar a seres de tu misma especie, para después cortarlos en pedacitos, meterlos en bolsas de basura, tirarlos al mar, y luego irte de copas con tus compañeros, tan tranquilo. Nada que ver con comer pizza a solas, como he dicho.

Dexter Morgan hace precisamente eso, ser antisocial y tirar trocitos de sus congéneres por la borda de su barco. Por otra parte, es un policía forense modélico, un tipo reservado, meticuloso, trabajador, que lleva donuts para desayunar con sus compañeros cada mañana. Y es que los antisociales no siguen las normas, pero se las saben como el que más. Y eso es lo más peligroso: El psicópata es un especialista en captar las necesidades de los demás para luego hacerles ver que él es el único que puede satisfacerlas. Para así manipular a su antojo, como si fueran marionetas que se creen libres. Eso facilita que los psicópatas estén integrados en la sociedad, que caigan bien, que sean encantadores, que sea interesante y ameno mantener una conversación con ellos y, en definitiva, que sean queridos y aceptados por el resto y que lleven vidas aparentemente normales. Por eso, nadie sabe el secreto de Dexter: que es un asesino en serie.

Y nadie debe saberlo. Por ello Dexter procura fingir todo lo que puede y más: Trabajar, cuidar de los niños, ser amable, sonreír, comportarse como un buen hermano.
Quizá la única persona que podría descubrir este secreto sería Rita, su novia, ya que es en el terreno afectivo donde los psicópatas tienen más dificultades a la hora de fingir, pues tienen incapacidad para amar, y es difícil fingir amor. Pero Rita es una ansiosa del montón que sólo se centra en preocupaciones banales y cotidianas, y enseguida se le cae la ropa con cualquier frase estándar bonita. Dexter es un gran mentiroso que vive en otro nivel y ella nunca podrá alcanzarle. O eso creo yo.

Además, Dexter es muy bueno en su alter – ego, ya que tiene un radar perfecto para detectar a seres como él, poder predecir su comportamiento y pillar a los malos con mucha más eficiencia que todo el equipo de policía junto. Por otro lado, cuando no tienes sentimientos, tu análisis de la sociedad está poco contaminado por emociones y puedes ver cosas que otros no ven. Todo tiene sus ventajas, hasta ser un serial killer.

También, como todo antisocial de pro, Dexter tiene necesidades poco habituales, en este caso la sangre, y para satisfacer esa necesidad posee un código.
El “código” de los antisociales es un conjunto de normas propias muy rígidas, que necesitan para sobrevivir, en ausencia de otras normas sociales que rechazan. Cada psicópata tiene su código personal, un filtro que guía sus pensamientos y su patrón de comportamiento, lleno de rituales y símbolos. Si entras en el código de un psicópata como persona aceptada, será difícil que ese psicópata te rechace y te traicione. Puede ser que te parezca un gran amigo fiel y honesto. Si no entras, mejor salir corriendo en cuanto puedas.
En el caso de Dexter, el código se basa en matar a otros asesinos, nunca a alguien que no haya cometido homicidio alguno. Y los asesinatos siempre son llevados a cabo con la misma camiseta, el mismo plástico de envolver el embutido, y el mismo descuartizamiento posterior de sus víctimas. Como trofeo, una gotita de sangre de cada víctima.
Los antisociales nunca se sienten culpables ni tienen remordimientos por sus actos, y sólo hay una excepción: cuando rompen su propio código, sus propias normas. Eso sí les hace sentir culpables, y les hace perder su bien más preciado: la sensación de control. Para todo lo demás, el código es la autojustificación perfecta para sentirse bien incluso viendo cómo se desangra un adorable gatito.

En teoría, los antisociales nunca se dan cuenta de que lo son, por su falta de empatía y sus autojustificaciones. Las cosas que hacen no son vistas con malos ojos por ellos mismos, porque entran dentro del propio código, aunque los demás pondrían el grito en el cielo si lo supieran. Sin embargo, no es el caso de Dexter, que muestra cierto insight o conciencia de problema, cuando se dice a sí mismo que lleva un monstruo en su interior, al que llama “oscuro pasajero” y al que tiene que contener bajo un disfraz, para que los demás no lo puedan ver. Este es el único factor de buen pronóstico de Dexter, pero parece que es bastante fuerte a la hora de tolerar la carga que supone ocultar ser un monstruo, así que seguirá matando, para alegría de todos los que seguimos la serie (sería decepcionante que al final se rehabilitara y acabara llorando por todos sus errores, como los malotes maleducados que salen en el programa "Hermano Mayor").

Según los psicópatas, el mundo se divide en dos: los que ganan y los que pierden. Yo diría que el mundo se divide entre los que han visto Dexter y los que no.

=)

"Si tuviera corazón,
se estaría rompiendo
en este mismo momento"

viernes, 15 de abril de 2011

SMILE...


Smile...

without a reason why


Ayer alguien que no tiene dinero ni para comer (como los niños de África pero viviendo en Barcelona) me dijo que quería hacerme un regalo pero no podía comprarme nada.


Love...

as if you were a child

(...)


Trajo su guitarra a un sitio donde no entran instrumentos musicales y me pidió si podía regalarme una canción.

Keep...
the laughter in your eyes,
soon, your long awaited prize
Well, forget about our sorrow
And think about a brighter day
'cause life is beautiful that way.


Yo no pude negarme, aunque no fuera el protocolo. Y me cantó la canción que se oye en "La vida es bella", con una voz preciosa, porque dijo que le recordaba a mí, y quería que yo recordara lo que le había enseñado: que la vida es bonita cuando la aceptamos tal cual es. ¿Yo te he enseñado eso? (Pensé por dentro).

Cuando estudiaba estuve a punto de dejarlo mil y una veces, también continua habiendo días (y semanas) que no sirvo ni siquiera para lo que más me gusta hacer.

Pero otros días cambio de opinión, y pienso que he escogido la actividad adecuada, y que el número de días que me dedique a ella no la va a convertir en rutina ni en algo que me acabe desagradando, aunque a veces piense que sí, como Mariona.

Y que no hay dinero en el mundo que pueda comprar eso.

Smile...

wihout a reason why


=)

domingo, 10 de abril de 2011

DONDE NUNCA PASA NADA


Ayer me invadieron unos insectos insignificantes que han destruido lo que no tocaba. Ha sido como un incendio pero yo he visto cómo ardía todo. Mi habitación está tan vacía como yo.

Antes miraba al futuro pero no veía nada, y por eso me convertí en esto, una experta del último minuto. Que suena bonito pero llega a ser perjudicial, como cualquier abuso.

Creía y me creo que he encontrado la fórmula mágica, hacer lo que quiera cuando quiera, eludir responsabilidades, postergar obligaciones, escapar de compromisos, quemar cartuchos, etc.

Pero si haces eso cada día, conviertes todo lo que tocas en recompensas a corto plazo que se agotan antes de que tú te enteres, y entonces tienes que buscar otro juguete. Ya lo decía Javi, si vives cada día como si fuera el último, al día siguiente estás cansado.

Y eso es lo que hago, me canso. Me canso rápido, además. Por ese motivo Omar se esforzó en grabarme CDs rápidamente, el mismo día que se dio cuenta de que las personas desaparecían pero yo conservaba su música. Pues sí. No me gusta tirar regalos.

Si tuviera un genio de la lámpara mágica le pediría no cansarme de nuevo.

miércoles, 6 de abril de 2011

IT'S A KIND OF MAGIC!


Esto que voy a hacer es un sacrilegio, una blasfemia...Voy a hablar de dos cosas de las que no tendo ni p. idea. Para que no haya sorpresas...


Tengo un papelito, bueno, unos señores tienen un papelito mío, donde pone que soy licenciada en medicina del alma (jeje, ¡qué chispa tengo!).
Ya he dicho otras veces que gracias a ese papelito se da por hecho que sé algunos conceptos básicos e importantísimos que en realidad no sé. Al menos, no todos, tampoco voy a ser dramática (así voy variando).

Menos mal que existe la Wikipedia fauna que te hace aprender esos conceptos que aparecen en los libros, y que es tan difícil comprender cuando estás tirado en el césped todo el día dentro de esas cuatro paredes de la facultad cuando te los empollas junto a otros 494832 conceptos más.

El pasado mes de marzo tuve la oportunidad de acompañar a mi novio al GP de Magic. Porque él no me lleva a ver el fútbol, me lleva a torneos de Magic. Magic es un juego de cartas/estrategia que se hizo muy famoso un tiempo, pero luego desapareció de mi vida hasta ahora. Seguro que los jugadores de Magic me tirarían piedras y me atarían a un palo para ver cómo ardo tras la definición que acabo de hacer.

En el GP de Magic observé a un montón de fauna (y también flora, creo) gracias a la cual empecé a entender el concepto de "locus de control", tan famoso entre los psicólogos por contener un vocablo latino, supongo, porque eso les hace parecer guays.

El locus de control es un rasgo de personalidad que hace referencia al grado de control que tú crees que tienes sobre las cosas que te pasan. Existen dos polos del mismo rasgo: el locus de control externo y el locus de control interno.

La persona que tiene un locus de control externo tiene tendencia a pensar que los resultados que obtiene, las cosas que le pasan, las situaciones que vive, provienen del exterior: azar, suerte, destino, condiciones atmosféricas, la madre que le parió, etc.

Por el contrario, la persona con locus de control interno, tiende a creer que los resultados que obtiene son causa única y directa de su comportamiento.

Así, en el caso del juego, un jugador con locus de control externo, cuando pierda tenderá a pensar que ha sido porque ha robado mal, porque no ha tenido suerte con los dados, porque ese día llovía y llegó tarde y nervioso, porque el árbitro le tenía manía, o porque el otro jugador ha hecho trampas. Es decir, se dedicará a buscar motivos externos de su fracaso, y se quedará tan ancho.

Por otro lado, el jugador con locus de control interno, cuando pierda pensará que se debe a que ha jugado muy mal, o a que es un mal jugador, o a que ha cometido muchos errores que estaba en su mano remediar y ahora ya es tarde.

Está claro cuál de los dos querría ser yo, si consiguiera creerme que ha sido culpa del azar y la mala suerte.

¿Pero qué pasa con los éxitos?

Siguiendo la teoría, deberíamos pensar que el jugador con locus de control externo, cuando gane, atribuirá su éxito a la suerte y el azar, mientras que el jugador con locus de control interno lo atribuirá a sus habilidades y capacidades.

PUES NO. Porque los humanos no son tan simples, al menos, los que juegan a Magic.

Lo que ocurre es justo lo contrario. Los jugadores con locus de control interno tienden a atribuir sus victorias a que el otro ha jugado peor, a que han robado bien, a que el oponente era malo, a que ese día estaba jugando bien (atribuciones externas) Mientras que los jugadores con locus de control externo tienen a atribuir sus éxitos a su capacidad para jugar bien (atribuciones internas).

Después de esto, se puede pensar claramente que los jugadores con locus de control interno son bastante desgraciados, y los estudios sobre depresión así lo indican. Porque los jugadores con locus de control externo vuelven a casa tranquilos tanto si ganan como si no, en todo caso, un poco rabiosos por la mala suerte, si pierden. Mientras que si tienes un locus de control interno, siempre te vas a casa pensando que lo podrías haber hecho mejor, a no ser que hayas quedado el nº1. Además, si te culpas por la mayoría de tus fracasos pero no valoras tu capacidad para la victoria, está claro que estás jodido. No hay que ser ni psicólogo ni inteligente para darse cuenta.

Pero no todo son desventajas para el pobre jugador que se fustiga y quiere desaparecer del mundo cuando pierde "por su culpa". La ventaja de este tipo de jugador es que interiorizar la responsabilidad dentro de uno mismo siempre fue positivo para el cambio. Es decir, si no se corta las venas por el camino, si aguanta la frustración de sentirse un mal jugador, acabará mejorando, probablemente mucho más que el jugador que atribuye sus fracasos al azar. Porque no se puede negar que el jugador con locus de control interno tiene un radar para los propios errores que está magnificado, y eso lo convierte en un radar casi perfecto. Mientras tanto, el jugador con locus de control externo, ni se percatará de los errores que ha cometido, y no entrenará para mejorarlos, estando más condenado a repetirlos. De hecho, puede que también se deprima, cuando vea que por mucho que juegue, siempre acaba teniendo mala suerte.

Por supuesto, esto no es una verdad absoluta, es sólo una observación. Quedan más dudas pendientes y más observaciones, a resolver en próximos torneos, especialmente la gran pregunta: ¿Puede alguien ser un buen jugador competitivo sin caer en el juego patológico y la enfermedad mental?

Chan chan !